Cómo cuidar las correas de tu Reloj
Ya sea de acero inoxidable o de cuero genuino, la correa es mucho más que un detalle: completa el estilo, refleja tu personalidad y guarda cada segundo vivido con tu reloj ABACO. Cuidarla es clave para que se mantenga impecable con el paso del tiempo, pero también es parte del viaje.
Porque sí: con el uso, las correas se marcan, se curvan, se pulen con la vida misma. Lo importante es que ese desgaste hable de tu historia, no de descuido.
Cuidados para correas de cuero
Las correas de cuero ABACO combinan sofisticación, confort y carácter. Y como todo material noble, se transforman con el tiempo. No hay cuero verdadero que no se marque: es parte de su autenticidad, como las huellas de lo vivido.
1. Evitá el agua y la humedad
El cuero no es resistente al agua. Evitá ducharte o nadar con el reloj.
Si se moja, secá de inmediato con un paño suave. No uses calor directo.
2. Alternancia y descanso
Para prolongar la vida útil, alterná entre distintas correas y dejá descansar y respirar el cuero. Sacate el reloj para dormir, así evitás el contacto prolongado con la transpiración.
3. Limpieza y mantenimiento
Pasá un paño seco o apenas húmedo para mantener la superficie limpia. El cuero es como la piel, se reseca con el tiempo y lo ideal es mantenerlo hidratado. Podés aplicar un cremas especiales para cuero para nutrir el material.
4. Protegela del sol
La exposición solar directa constante puede resecar o decolorar el cuero. Guardalo siempre en un lugar fresco, seco y lejos del calor.
Cuidados para correas de acero inoxidable
Las correas de acero inoxidable ABACO están hechas para resistir el uso diario y conservar su elegancia. Aun así, como todo objeto que te acompaña, se transforman con el tiempo. Cuidarlas es alargar su brillo, su fuerza y su historia.
1. Limpieza regular
Después de cada uso, pasá un paño seco y suave para quitar sudor, polvo o humedad.
Para una limpieza más profunda, usá agua tibia, jabón neutro y un cepillo de cerdas suaves. Enjuagá bien y secá completamente con un paño limpio.
Evitá productos abrasivos, limpiadores químicos o alcohol.
2. Protegela de golpes y rayaduras
El acero es resistente, pero no invulnerable. El contacto con superficies duras puede rayarlo. Si podés, guardá el reloj por separado o en su estuche original acolchado para conservar su estado por más tiempo, y si no, dejalo apoyado con cuidado lejos de otros objetos.
3. Pulido profesional
Si querés devolverle brillo a la correa con el tiempo, podés realizar un pulido profesional. No lo hagas con frecuencia: el metal también merece envejecer con dignidad.
Cuidala, sí. Pero dejá que hable.
Al final, cada correa va a contar una historia: la tuya. Cada marca, cada detalle, cada desgaste es una prueba de que la usaste, que viviste, que fuiste por lo que querías.